Cuando Donald Trump se propuso desafiar a China, su objetivo era frenar su ascenso, pero puede que haya logrado lo contrario. Al obligar a Xi Jinping a replantearse el comercio, reforzar las cadenas de suministro y reducir la dependencia de Estados Unidos, Trump empujó a China a adaptarse en lugar de hundirse.
El sector del petróleo y el gas de Rusia, que en su día fue una fuente de crecimiento resistente, ahora se está derrumbando, con casi la mitad de sus empresas productoras declarando pérdidas y la perforación de producción alcanzando mínimos tras la pandemia.
El aumento de la producción mundial ha provocado un exceso de oferta de petróleo, lo que mantiene los precios bajos a pesar de las tensiones geopolíticas y está reestructurando el equilibrio energético mundial.